Pattes blanches (Jean Grémillon, 1949) (II)
Hay que decirlo desde el principio: Pattes blanches es una obra maestra del cine francés. Para empezar, el guion elaborado por Jean Anouilh es perfecto. Las relaciones entre los cinco personajes principales, con psicologías y orígenes sociales muy diversos, se siguen con paciencia, y sus destinos se entrelazan sutilmente hasta llegar a una tragedia inevitable. No hay realmente buenos ni malos; cada uno tiene sus razones e incluso un personaje de mujer malvada, como abundaban en el cine francés de la época, tiene su momento de grandeza, conmovida como está por una especie de ternura nupcial. Se perdonará fácilmente el lenguaje a veces un poco demasiado pulido de sus diálogos al responsable de una estructura dramática tan fina e implacable. Además, y sobre todo, el estilo de Jean Grémillon, a caballo entre el realismo folclórico y el romanticismo venenoso, confiere a esta historia novelesca un carácter absolutamente único. Lejos de limitarse a un montaje monótono como habría hecho un a...