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Mostrando las entradas etiquetadas como christophe fouchet

Pattes blanches (Jean Grémillon, 1949) (II)

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Hay que decirlo desde el principio: Pattes blanches es una obra maestra del cine francés. Para empezar, el guion elaborado por Jean Anouilh es perfecto. Las relaciones entre los cinco personajes principales, con psicologías y orígenes sociales muy diversos, se siguen con paciencia, y sus destinos se entrelazan sutilmente hasta llegar a una tragedia inevitable. No hay realmente buenos ni malos; cada uno tiene sus razones e incluso un personaje de mujer malvada, como abundaban en el cine francés de la época, tiene su momento de grandeza, conmovida como está por una especie de ternura nupcial. Se perdonará fácilmente el lenguaje a veces un poco demasiado pulido de sus diálogos al responsable de una estructura dramática tan fina e implacable. Además, y sobre todo, el estilo de Jean Grémillon, a caballo entre el realismo folclórico y el romanticismo venenoso, confiere a esta historia novelesca un carácter absolutamente único. Lejos de limitarse a un montaje monótono como habría hecho un a...

You and Me (Fritz Lang, 1938) (II)

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Última entrega de la apasionante trilogía de Fritz Lang con Sylvia Sidney, You and Me es una especie de mezcla improbable entre Frank Borzage y Bertolt Brecht, muy interesante aunque fundamentalmente fallida. La película comienza como una crítica virulenta a la sociedad de consumo con una sorprendente introducción musical. Kurt Weil participó en la película. Antes de abandonar prematuramente el proyecto, el comprometido compositor de L'opéra de quat'sous firmó algunas canciones que constituyen los momentos más destacados de la obra. Estas secuencias musicales se ven realzadas por audacias visuales poderosamente expresivas a las que Fritz Lang renunciaría posteriormente para depurar su estilo. En la base del proyecto hay, por tanto, un discurso político radical. La idea era transmitirlo a través de una historia de amor entre dos exconvictos. Al principio, esta joven pareja es filmada con una sencillez y una franqueza dignas de Frank Borzage, poeta lírico para quien el context...

Aki tachinu (Naruse Mikio, 1960)

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La llegada del otoño es una película tranquila y sutilmente cruel. Con esto quiero decir que la crueldad no se expresa a través de una estructura melodramática asfixiante (como en Nubes flotantes ), sino a través de la mirada de un niño. Esto da lugar a una aparente ligereza. De hecho, este niño, que no es del todo consciente de los dramas que se urden a su alrededor, juega, se pelea con otros niños de su edad y entabla amistad con una vecinita. El actor que lo interpreta, Kenzaburo Osawa, es increíblemente natural. De ahí que haya muchas escenas tiernas y divertidas que a veces rozan lo sensiblero, sobre todo por culpa de una música que exagera un montón. Sin embargo, estas escenas suelen terminar con el niño marginado, que lucha por integrarse en la pandilla de su barrio. Una vez de vuelta en casa de sus primos, nuestro joven héroe piensa, como es lógico, en su madre, se apasiona por su escarabajo y se refugia en su imaginación. Detrás de esa ligereza se esconde entonces uno de los ...

The Exile (Max Ophuls, 1947)

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Esta primera película realizada por Max Ophuls en Hollywood es un puro placer cinematográfico. Y es que el genio de un gran cineasta se manifiesta tanto en los encargos como en sus clásicos; lo que lo distingue de sus colegas resulta entonces aún más evidente. Aquí, los movimientos aéreos de cámara tan emblemáticos del estilo de Ophuls insuflan a la acción una alegría que basta para convertir The Exile en una de las mejores películas de capa y espada jamás rodadas. Una de las más gozosas, una de las más dinámicas, una de las más vivas. Douglas Fairbanks Jr., que produjo y escribió la película, es además un héroe perfecto para el género. Corre, trepa, se agarra, seduce y lucha con una gracia vertiginosa que nada tiene que envidiar a la de su padre, más atlética. También le brinda a Max Ophuls la ocasión de realizar su única obra maestra centrada en un hombre. Por otra parte, la voracidad del gran demiurgo que es Ophuls se despliega plenamente en el seno del estudio hollywoodiense, don...

H.M. Pulham, Esq. (King Vidor, 1941)

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Un burgués cuarentón reevalúa su vida el día en que un antiguo compañero de universidad le pide que la resuma en unas pocas páginas para el anuario de exalumnos… Así comienza una profunda introspección. ¿Y si, pese al aparente éxito social, hubiera pasado de largo junto a su propia felicidad? A través de su manera de simbolizar a toda una clase social en un personaje cinematográfico, H. M. Pulham, Esq. recuerda a Y el mundo marcha . Aquí, los deseos individuales se ven frustrados por el peso del entorno de origen. A diferencia de otras obras más flamantes de King Vidor, el lirismo permanece latente, irrigando de forma subterránea la crónica de la vida de H. M. Pulham; una crónica puesta en escena con una austeridad que hace aún más cruel la condena de una pasión por parte de un implacable atavismo. La complejidad de los obstáculos que separan a los dos amantes eleva la obra muy por encima de una simple crítica de los corsés sociales. Aunque enfrenta una burguesía provinciana de ment...

Jubal (Delmer Daves, 1956)

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Jubal puede calificarse de «superwestern». «Superwestern» es un término inventado por André Bazin para designar aquellos westerns que aparecieron a comienzos de los años cincuenta y que exhibían de forma más explícita que otros sus ambiciones intelectuales. El representante más célebre de esta corriente es, sin duda, Solo ante el peligro , un tostón ensalzado por quienes no entienden nada del western y denostado por los aficionados. Por suerte, Jubal tiene poco que ver con la frialdad afectada y verbosa que caracteriza la película de Fred Zinnemann. Las distintas cuestiones morales y psicológicas de la película se despliegan gradualmente a lo largo de un guion de sólida coherencia dramática, mientras que la espléndida galería de personajes secundarios (Bronson, Elam...) da vida social al rancho. Esto impide que la obra se hunda en una abstracción teórico-teatral. Aunque la película es bastante parloteada, Delmer Daves sabe, gracias entre otras cosas a su dominio del Cinemascope y de l...