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Mostrando entradas de mayo, 2026

Elena et les hommes (Jean Renoir, 1956) II

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Aunque esta película vaya precedida de la tradicional advertencia de que cualquier parecido entre los personajes reales y los del filme es pura coincidencia, el personaje interpretado por Jean Marais, bajo el nombre de general Rollan, es una de las figuras más míticas y populares de la historia francesa de la segunda mitad del siglo XIX: el general Georges Boulanger (1837-1891). Héroe de la guerra del 70, vencedor en 1871 de la Comuna de París, Boulanger fue un típico “militar político” del que, durante la década de 1880, se esperó la salvación de Francia. La popularidad que tuvo entre sus tropas solo fue comparable a la que despertó entre las mujeres; su valentía física era —se dice— igual a su belleza. Romántico tardío en plena Belle Époque, esta mezcla de Sidónio y Mouzinho fue utilizada por casi todos los sectores políticos: unos vieron en él al hombre capaz de acabar con el corrupto parlamentarismo y devolver a Francia un Estado fuerte (“l'austérité, la propriété, la sûreté,...

Elena et les hommes (Jean Renoir, 1956)

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En La carroza de oro , French Cancan y Elena y los hombres , que conforman una especie de trilogía, Renoir devuelve su prestigio a tres formas de espectáculo: la commedia dell’arte, el café-concierto y el guignol. Porque, en Élèna , aunque no veamos telón, escenario ni hilos, nos encontramos en el guignol. El guignol representa una dimensión permanente del universo de Renoir, tanto en sus dramas (recordemos el prólogo de La chienne ) como en sus comedias. Aquí triunfa tanto en el estilo como en lo que podríamos llamar la moraleja de esta historia sin moraleja. En cuanto al estilo, son los mismos enredos que en La règle du jeu , pero aún más estilizados, más audaces en el esquematismo voluntario, lo burlesco, la bufonería. En segundo plano, en las cocinas y los pasillos, un bullicio de criadas y recaderos, de muchachos exaltados y de doncellas enamoradas, imita el universo ya caricaturesco de los adultos, de los amos y de los grandes de este mundo. Esto confiere a la puesta en escena u...

Man Whithout a Star (King Vidor, 1955)

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Uno de los grandes westerns de los años 50 y, aunque Vidor nunca dio la impresión de valorarla mucho, también es una de las mejores películas del director de la posguerra. Basada en un magnífico guion de Borden Chase, se trata de una reflexión sobre el individualismo, el gusto por la aventura y los grandes espacios, y un modo de vida condenado por el progreso y la codicia de ciertos acaudalados. De gran sutileza bajo su apariencia sencilla y lineal, la trama lleva al héroe a comprender la necesidad de un mundo organizado e incluso a colaborar con quienes preparan ese mundo, sin dejar de ser, en lo más profundo de su ser, un puro individualista, capaz de ayudar a los colonos, pero no de vivir con ellos. La fuerza «vidoriana» de la película consiste en mostrar objetivamente el camino razonable, al tiempo que lleva al espectador a identificarse únicamente con Dempsey Rae. Consiste también en hacer resonar, en medio de la descripción de un personaje picaresco y alegre, una nota de desampar...