Les Misérables (Raymond Bernard, 1934)
PRIMER EPISODIO: UNA TORMENTA EN UN CRÁNEO ❤ ❤ ❤ Los hombros robustos de Harry Baur bastan por sí solos para justificar la personalidad de Jean Valjean. Desde el momento en que aparece, uno no puede sino creer en su historia. Es la fuerza tranquila de una película sin concesiones, cuyos encuadres oblicuos crean una especie de desasosiego que corresponde a esa “tormenta en un cráneo” que anuncia el título. Injusticia, en el sentido de justicia corrompida. Miseria, en el de explotación de los pobres. Deber, como misión encomendada a funcionarios obtusos incapaces de sopesar los pros y los contras. Ya en este primer episodio el camino está trazado: la desgracia golpea al azar, y sólo a través de la ocultación y la mentira, incluso del robo, se puede escapar de ella. Raymond Bernard pule sus encuadres hasta el punto de que uno acaba sin darse cuenta de que las verticales se derrumban, tan elaborada es la arquitectura de cada plano. Esta búsqueda del equilibrio, que podría parecer meramente...