You and Me (Fritz Lang, 1938) (II)
Última entrega de la apasionante trilogía de Fritz Lang con Sylvia Sidney, You and Me es una especie de mezcla improbable entre Frank Borzage y Bertolt Brecht, muy interesante aunque fundamentalmente fallida. La película comienza como una crítica virulenta a la sociedad de consumo con una sorprendente introducción musical. Kurt Weil participó en la película. Antes de abandonar prematuramente el proyecto, el comprometido compositor de L'opéra de quat'sous firmó algunas canciones que constituyen los momentos más destacados de la obra. Estas secuencias musicales se ven realzadas por audacias visuales poderosamente expresivas a las que Fritz Lang renunciaría posteriormente para depurar su estilo.
En la base del proyecto hay, por tanto, un discurso político radical. La idea era transmitirlo a través de una historia de amor entre dos exconvictos. Al principio, esta joven pareja es filmada con una sencillez y una franqueza dignas de Frank Borzage, poeta lírico para quien el contexto social era muy importante. Las escaleras mecánicas de los grandes almacenes y las pequeñas habitaciones de las pensiones son el decorado esquemático y realista de su idilio. George Raft actúa como Spencer Tracy en la misma época.
Por desgracia, a medida que avanza la trama, los giros argumentales son cada vez más inverosímiles. La interacción entre la historia de la pareja y el mensaje, por otra parte mal definido, de la película (la virulencia de Lang fue sin duda desviada por la Paramount) es deficiente. El segundo acaba finalmente subordinado al primero, en detrimento de la verosimilitud y la lógica. La incongruencia del guion culmina en un final que contradice literalmente la excelente introducción. Con la escena en la que Sylvia Sidney explica, con una demostración aritmética de por medio, a los chiflados que es mejor ser asalariado que ladrón para hacerse rico, You and Me se convierte en una apología casi cómica del capitalismo y de los empresarios. Es como si Lang, consciente de la estupidez de lo que le pedían que filmara, se divirtiera con ello. Al final, queda una película decididamente extraña, mal construida pero llena de bellezas e interés.
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