Pierre Rissient
Respuestas desviadas, brevemente y a vuelapluma
1930, es decir, varios meses, incluso tres años antes de La Chienne, M, Scarface, L’Atalante, por citar solo algunos clásicos reconocidos.
En la misma época se hundirán también, cuerpo y alma, Monta Bell, Clarence Badger, Malcolm St. Clair, Elmer Clifton, William Beaudine, d’Abbadie d’Arrast, cuyo talento, de entre todos, parecía el más dispuesto a florecer con el sonoro.
¿Y Robinson? ¿Y Fejos? ¿Y Capellani, de quien tanto nos gustaría ver una retrospectiva?
Hoy diría Charles Boyer. Me crucé con él en Cannes en 1964, junto a Fritz Lang, pero, aunque lo había admirado en Madame de…, su imagen de seductor francés me resultaba tan cargante que no supe aprovechar aquel encuentro.
Pero desde que lo vi, en Ledoux, en Love Affair… En otros lugares puede parecer a veces rígido, pero no puedo olvidar Caravan, Tumultes, The Battle, y por supuesto Liliom, cuya intimidad no supe captar hasta mucho más tarde, cuando la pasaron por televisión, unas noches después de la muerte de Lang. Tampoco olvido cómo Ellis St. Joseph sabía evocar su cultura, su civilidad, el encanto de una sensibilidad a la vez viril y a flor de piel.
“Positif” n.º 400 (junio de 1994)
Comentarios
Publicar un comentario