Pierre Rissient

Respuestas desviadas, brevemente y a vuelapluma

¿Una película?
Dudaría entre dos: Cœur de lilas, 1930.
Anatole Litvak. Sí, Anatole Litvak.
Del sábado al domingo, también de 1930.
Gustav Machatý. Nezval colaboró en el guion.

1930, es decir, varios meses, incluso tres años antes de La Chienne, M, Scarface, L’Atalante, por citar solo algunos clásicos reconocidos.

Entre otras películas poco conocidas de los inicios del cine sonoro:
The Yellow Ticket de Walsh, Ladies of Leisure de Capra (con Stanwyck), The Steel Highway (Other Men’s Women) de Wellman, The Front Page de Lewis Milestone (con Menjou).

No olvidar, mucho más conocida, claro está, Morocco, cuyo eje es precisamente Menjou.
Morocco es también el diálogo de Furthman.

La parte de Hello Sister rodada con toda seguridad por Stroheim.
También Quick Millions de Rowland Brown.
¿Y Laughter de d’Abbadie d’Arrast? 1929, coescrita con Donald Ogden Stewart. ¿Se ha señalado lo suficiente el sorprendente suicidio del personaje interpretado por Glenn Anders?

¿Un cineasta?
Hanns Schwarz. ¿Cómo explicar que este precursor de Max Ophüls desapareciera casi de inmediato tras una absoluta obra maestra, Nina Petrovna?

En la misma época se hundirán también, cuerpo y alma, Monta Bell, Clarence Badger, Malcolm St. Clair, Elmer Clifton, William Beaudine, d’Abbadie d’Arrast, cuyo talento, de entre todos, parecía el más dispuesto a florecer con el sonoro.

¿Y Robinson? ¿Y Fejos? ¿Y Capellani, de quien tanto nos gustaría ver una retrospectiva?

¿Un actor?
Podría ser Menjou, Dick Powell, Garfield, Ida Lupino.

Hoy diría Charles Boyer. Me crucé con él en Cannes en 1964, junto a Fritz Lang, pero, aunque lo había admirado en Madame de…, su imagen de seductor francés me resultaba tan cargante que no supe aprovechar aquel encuentro.

Pero desde que lo vi, en Ledoux, en Love Affair… En otros lugares puede parecer a veces rígido, pero no puedo olvidar Caravan, Tumultes, The Battle, y por supuesto Liliom, cuya intimidad no supe captar hasta mucho más tarde, cuando la pasaron por televisión, unas noches después de la muerte de Lang. Tampoco olvido cómo Ellis St. Joseph sabía evocar su cultura, su civilidad, el encanto de una sensibilidad a la vez viril y a flor de piel.

¿Una luz?
(Pregunta no formulada, pero a la que me apetece responder).
La fotografía “blanca” de Curt Courant para Tarakanova de Fedor Ozep. Una anticipación de Musuraca y Alton.

“Positif” n.º 400 (junio de 1994)

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