Duel in the Sun (King Vidor, 1946)

Vidor, en su autobiografía, no oculta que el filme es, ante todo, «el hijo de Selznick». En repetidas ocasiones, Selznick le traía escenas escritas el mismo día que le obligaban a volver a rodar lo que apenas acababa de terminar; o bien Selznick no abandonaba el plató para contemplar a su esposa y actriz preferida, Jennifer Jones, y la pequeña historia ha recordado que, en esos momentos, su respiración ruidosa a menudo estropeaba la grabación sonora de las tomas. Aunque King Vidor no fue aquí más que el ejecutor de Selznick, abandonando por lo demás su puesto antes del final del rodaje, la película incluye numerosos temas y personajes que, por su naturaleza y su dimensión, concuerdan plenamente con el universo vidoriano. Por suntuosa que sea (en particular debido al color), la película sigue siendo muy desigual y se resiente de una falta de homogeneidad debida a la forma en que fue elaborada. Escenas demasiado largas, falta de ritmo, mala armonización entre los episodios históricos y colectivos, por una parte, y las escenas pasionales e íntimas, por otra, se cuentan entre los defectos de Duelo al sol. Es una obra de dos cabezas, una mirando hacia la Biblia y la otra hacia el folletín familiar cercano a Lo que el viento se llevó. Con sus defectos, no deja de ser una especie de monumento, aunque solo sea por su presupuesto, gigantesco para un western, y cuenta con al menos dos grandes momentos: la apertura, debida a William Dieterle, cuando el padre de la heroína mira bailar a la que pronto va a asesinar, y por supuesto el final, cuya desmesura puramente vidoriana anuncia Ruby Gentry. La interpretación de Jennifer Jones quedó célebre en los anales de Hollywood por su intensidad erótica. Accesoriamente, demostraba el eclecticismo de la actriz que había interpretado, pocos años antes, a Bernadette Soubirous en la sublime película de Henry King (The Song of Bernadette, 1943). Al igual que en Lo que el viento se llevó, es larga la lista de directores que colaboraron en el filme. Los más citados son: William Dieterle, William Cameron Menzies, Sternberg (como asesor de fotografía), B. Reeves Eason y Otto Brower (segunda unidad); y, finalmente, el propio Selznick.

Jacques Lourcelles

En “Dictionnaire du Cinéma – Les Filims”

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